Colegio Saint Dominic -VIÑA DEL MAR - Región de Valparaíso
Título iniciativa: PROYECTO DE MOCIÓN PARLAMENTARIA QUE MODIFICA LEY 20.529 SISTEMA NACIONAL DE ASEGURAMIENTO DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN PARVULARIA, BÁSICA Y MEDIA Y SU FISCALIZACIÓN EN LO REFERIDO A LAS ATRIBUCIONES EN LA ENTREGA DE INFORMACIÓN DE LOS RESULTADOS DE LAS PRUEBAS SIMCE Y EL SEGUIMIENTO DE LAS MEDIDAS PARA ASEGURAR LA CALIDAD DE LOS APRENDIZAJES EDUCATIVOS.


I.                   PROBLEMÁTICA:



Los
resultados del sistema de medición de la calidad de la educación (SIMCE) se han
transformado prácticamente desde su origen en una herramienta de mercado y no
instrumentos que permitan eficazmente mejorar la calidad del proceso educativo
al interior de los establecimientos educacionales.



Para
la OCDE, en su informe sobre “Sistemas de
Medición Educacional a Nivel Mundial”
, el SIMCE aparece como una
experiencia a seguir, pero se advierte que en el caso de Chile es necesario
tener en cuenta ciertos aspectos que tienen relación con el uso que estamos
dando a los resultados obtenidos; establecimientos educacionales han usado los
resultados SIMCE con fines de responsabilización (establece consecuencias para
profesores, directores, rectores, etc.) y no bajo la lógica formativa (búsqueda
de la mejora continua). Asimismo, y según la experiencia del Director del
Centro Mide UC el sicólogo Jorge Manzi, el SIMCE en Chile tiene consecuencias
aún más graves ya que se usa para establecer incentivos a docentes y directivos,
para clasificar las escuelas que reciben subvención escolar preferencial y
próximamente será empleado como la base principal para ordenar a todos los
establecimientos educacionales del país por parte de la Agencia para la Calidad
de la Educación.



 



II.         FUNDAMENTACIÓN:



Son
numerosas las investigaciones que dicen que el SIMCE es una herramienta útil y
eficaz como por ejemplo la Comisión SIMCE (2003), Schulz (2006), OCDE (2013) y
la más reciente, entregada el 2014, elaborada por el Australian Council for
Educational Research
(ACER), institución que evidenció que la construcción
de evaluaciones, la aplicación de instrumentos y la gestión de datos que
desarrolla el SIMCE, se ajusta a estándares internacionales de calidad.



La
inquietud que surge es ¿qué paso con los objetivos que planteó en sus inicios el
sistema de medición SIMCE en torno al uso y análisis de resultados?, ¿existe la
reflexión al interior de los establecimientos educacionales respecto de los
aprendizajes alcanzados por sus estudiantes?, ¿se identifican las fortalezas y
desafíos que contribuyan a elaborar estrategias orientadas a mejorar los
aprendizajes? Al parecer la respuesta se acerca más a un NO, así por lo menos
lo deja en evidencia el CIDE en su informe final “Estudio Exploratorio Entrega de Resultados SIMCE con Niveles de Logro a Establecimientos Educacionales
Durante el año 2007”
el cual concluye que hay un bajo uso de esta
información (resultados) como base para el establecimiento de metas, compromisos
y acciones a futuro, lo que impide asumir una mirada crítica que permita
modificar las prácticas pedagógicas. Por el contrario, hoy día los
establecimientos educativos están más preocupados de usar los resultados como
slogan publicitario o marketing; de entrenar a los alumnos en la mecánica de
las pruebas de selección múltiple; de excluir a los estudiantes con bajo
rendimiento; incluso de ofrecer programas de postítulo con el objetivo
explícito de enseñar a los profesores a mejorar los puntajes en el SIMCE.



 



I           PROPUESTA DE MOCIÓN:



Nuestra
MOCIÓN se orienta a derogar la publicación de los resultados SIMCE que realiza
actualmente la Agencia de la Calidad de la Educación según la Ley 20.529 del 11
de agosto del 2011 y que tiene por objeto informar a la comunidad los
resultados de dicha medición. Esto favorece la mantención de un sistema
educacional absolutamente segregado puesto que hay colegios que no seleccionan
a los alumnos, mientras que otros que sí lo hacen, por lo tanto al existir una
prueba que no reconoce ese hecho tan importante los resultados tienden a
generar una falsa imagen que los colegios que seleccionan tienen mejores
resultados que aquellos que no pueden hacerlo, generándose una brecha de
desigualdad que solo ahonda las diferencias sociales en el país.



La
evaluación del proceso educativo chileno es una herramienta eficaz como ha
quedado demostrado en la fundamentación, sin embargo, los resultados deben
estar al servicio de la mejora continua del proceso educativo y no como un
instrumento de profundización de las brechas sociales que se manifiestan entre
los diferentes colegios.



Proponemos
que los resultados sean entregados a cada establecimiento educacional de forma
privada y que se prohíba el uso ajeno a objetivos educativos como por ejemplo
slogan publicitario, afiches u otros en los cuales haya explicita referencia a
los resultados del Sistema de medición de la educación. Esto con el afán de
evitar la competencia que se produce entre los distintos colegios lo que genera
incentivos perversos tales como: evitar que alumnos con bajo rendimiento den la
prueba, contratación de consultoras externas que se encargan de entrenar en la
prueba sin considerar el proyecto educativo del colegio, la asignación de bonos
a profesores que participan en el proceso de preparación de la prueba, el
cierre de colegios, etc. Por el contario, la entrega particular de los
resultados a la comunidad educativa de un colegio permitirá generar un proceso
al interior del establecimiento el cual esté orientado a revisar las fortalezas
que presenta y mejorar las falencias que demuestre el no logro de los
aprendizajes de los estudiantes. Esta discusión al interior del colegio en la
que deberá participar toda la comunidad (alumnos, apoderados, profesores y
directivos docentes) tendrá que ser fiscalizada por la Agencia de la Calidad de
la Educación la que así asegurará realmente que este instrumento educativo
permitirá mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje y que sea fielmente el
resultado de los procesos educativos que se dan al interior del
establecimiento.



De
esta forma el SIMCE recuperará su sentido original de ser una herramienta
formativa, eficaz para mejorar los procesos educativos, y deje de ser una
herramienta externa que al final solo se orienta a poner énfasis en la
segregación que existe en la sociedad chilena.