Liceo Politecnico De Aysen -AISEN - Región de Aysén
Título iniciativa: Política nacional de sexualidad y afectividad


Si bien hoy en día muchos jóvenes piensan tener su vida resuelta en el plano sexual y afectivo por cómo se expresan, la verdad es que la realidad chilena evidencia que esto está muy lejos de ser así. Muchos jóvenes desconocen a lo largo de Chile y en especial, en la región de Aysén, buena parte de lo que sucede con el VIH/SIDA.
Ya en el año 2015 se comenzó a presentar una situación bastante preocupante respecto a los adolescentes ya que los casos de VIH/SIDA a nivel país aumentaron en un 74%. Sin embargo, estos datos en la actualidad no han demostrado una disminución y por mucho que nos gustaría que fuese así, las estadísticas muestran lo contrario, especialmente en la región de Aysén. El día 24 de mayo del presente año se notificó ocho nuevos casos de VIH/SIDA según la Seremi de Salud Aysén. Esto es realmente preocupante si pensamos en el hecho de que hasta el año 2016 eran 10 o 12 casos de VIH/SIDA que se reportaban al año y que el 44% de los casos detectados desde 1992 se han registrado en los últimos cinco años. Las edades de las personas afectadas fluctúan entre los 19 y 68 años, sumado al hecho que por cada persona infectada podría haber cinco más que viven con el virus pero no lo saben. Todos ellos han sido por transmisión sexual sin protección.
A partir de esta situación, distintos organismos de salud han hecho un llamado a la población para que tengan un comportamiento sexual responsable, sin embargo estos esfuerzos no han tenido los resultados esperados. Es ahí cuando nos preguntamos, ¿qué rol tiene la educación en la promoción de una comportamiento sexual saludable y responsable?, ¿qué está haciendo hoy la educación en cuanto a políticas públicas para prevenir este tipo de situaciones y así disminuir los casos de contagio de SIDA en la región de Aysén y Chile?.
Si hacemos un recorrido por las políticas públicas vinculadas a educación sexual en los últimos cincuenta años, podemos concluir que sólo han habido esfuerzos aislados en el tiempo y además, éstos han respondido a diversos objetivos que abordan solo una parte de las necesidades y realidades que se presentan a nivel nacional, como por ejemplo, la regulación de la fertilidad o la planificación familiar, sin mencionar, la resistencia de una parte conservadora de la sociedad chilena vinculada en gran medida a la iglesia católica que hasta el día de hoy se niega a abrir espacios de diálogo y aprendizaje sistemáticos en las escuelas para discutir las implicancia de una educación sexual integral sin prejuicios o estereotipos culturales que estigmaticen, discriminen y vulneren.
Actualmente está en vigencia un documento que ha sido elaborado por el Ministerio de Educación, titulado, Programa en Educación Sexual, Afectividad y Género, cuyo objetivo es entregar nociones generales a los establecimientos educacionales para que cumplan con lo exigido en la ley N° 20.418, que fija normas sobre información, orientación y prestaciones en materias de regulación de la fertilidad. Dicha normativa establece que toda persona tiene derecho a recibir educación, información y orientación en materia de regulación de la fertilidad, en forma clara, comprensible completa y, en su caso, confidencial. Esto, estableciendo que todos los establecimientos educacionales reconocidos por el Estado implementen un programa de educación sexual en el nivel de enseñanza media obligatoriamente.


A partir de esto consideramos que:

Se debe presentar un proyecto de ley que aborde la sexualidad y la afectividad de manera integral. Esta iniciativa de ley se encuentra enmarcada dentro de una moción parlamentaria toda vez que no considera financiamiento directo, sino que la coordinación de instancias del Estado para abordar estructuralmente la sexualidad y la afectividad.

1. El Estado debe reconocer la relevancia de abordar la sexualidad y la afectividad dentro de los establecimientos educacionales, construyendo lineamientos generales dentro del curriculum nacional y en la formación inicial de los docentes.
2. De la misma forma, se necesitan establecer lineamientos curriculares generales de afectividad ´para abordar en consejo de curso, cuya fundamentación se basa en la humanización de las relaciones sociales, el respeto por el otro, y la valoración de diversidad.
3. Se necesita establecer por parte del Estado un conjunto de contenidos mínimos de carácter transversal y obligatorio para los distintos establecimientos que sean relevantes para los estudiantes.
4. Se deben crear espacios de diálogo y aprendizaje permanentes al interior de las escuelas para abordar la sexualidad y la afectividad sin prejuicios o estereotipos culturales que estigmaticen, discriminen y vulneren, de tal forma que se puedan acoger las distintas miradas valóricas que existen en la sociedad chilena desde una perspectiva de género y por sobre todo desde una perspectiva de salud y bienestar.
5. La construcción de estos espacios se debe hacer en base a la participación de los distintos integrantes de la comunidad escolar, vale decir, profesores, equipo directivo, asistentes de la educación, apoderados y por sobre todo, los mismos estudiantes
6. Los espacios de diálogo y aprendizaje, así como sus contenidos en torno a la sexualidad y afectividad deben integrar obligatoriamente a todos los estudiantes desde el nivel preescolar hasta el nivel universitario o técnico profesional de tal manera que se puedan formar personas empoderadas con la capacidad para tomar decisiones autónoma e informadamente sobre su sexualidad y afectividad.