Liceo Particular Ramon Freire -QUINCHAO - Región de Los Lagos
Título iniciativa: Modificación de la ley 20.418, "Formación sexual en conjunto con la familia y para todos"


"Hay que hablar de sexualidad con naturalidad desde la infancia, como parte de nuestra cotidianeidad. A mayor educación en el tema, sobre todo en cuanto a postergar el inicio de las relaciones sexuales, más eficaces seremos en prevenir el embarazo adolescente". -Sylvia Díaz, psicóloga de la Unidad Materno Fetal y Reproducción Humana de Red de Salud UC CHRISTUS.

Es un hecho que la edad más apropiada para recibir un hijo es entre los 20 y los 35 años. Por el contrario, el embarazo en la adolescencia se considera de alto riesgo y conlleva más complicaciones. La adolescente no está preparada física ni mentalmente para la maternidad. Las enfermedades más comunes son la preeclampsia –trastorno que sube la presión arterial de la madre a partir de la semana 20 de gestación–, la restricción de crecimiento intrauterino y el parto instrumental. La mortalidad materna es mayor en el grupo de menores de 14 años debido a la hipertensión del embarazo, y la mortalidad infantil es significativamente más alta en el grupo de padres adolescentes, señala la doctora Claudia Zajer, instructor adjunto de la Facultad de Medicina UC y especialista en ginecología pediátrica y adolescente de Red de Salud UC CHRISTUS.

Por esto, en países como Argentina y Alemania se estableció como obligatoria la educación sexual en todos los establecimientos educativos, lo que disminuyó la tasa de embarazos adolescentes.

Sin embargo, fuertes datos de la tasa de embarazo juvenil en nuestro país indican que, en el año 2013 46,3 mujeres por cada mil quedaban embarazadas en la adolescencia.

Cabe destacar que actualmente existe una ley vigente referente a la educación sexual, la ley 20.418, que establece en el Artículo 1º.- "Toda persona tiene derecho a recibir educación, información y orientación en materia de regulación de la fertilidad, en forma clara, comprensible, completa y, en su caso, confidencial".
"Dicha educación e información deberán entregarse por cualquier medio, de manera completa y sin sesgo, y abarcar todas las alternativas que cuenten con la debida autorización, y el grado y porcentaje de efectividad de cada una de ellas, para decidir sobre los métodos de regulación de la fertilidad y, especialmente, para prevenir el embarazo adolescente, las infecciones de transmisión sexual, y la violencia sexual y sus consecuencias, incluyendo las secundarias o no buscadas que dichos métodos puedan provocar en la persona que los utiliza y en sus hijos futuros o en actual gestación. El contenido y alcance de la información deberá considerar la edad y madurez psicológica de la persona a quien se entrega".

Sin embargo, esta ley no cumple con las cifras de disminución, ya que luego de implantarla no se han visto disminuciones significativas, a excepción de un alza en el uso de la denominada "pastilla del día después", la cual deja al descubierto una gran falta de compromiso frente al tema de la sexualidad en los jóvenes. Además, la ley aclara que toda persona tiene derecho a recibir educación, información y orientación sexual, lo cual luego afirma que solo los "establecimientos educacionales reconocidos por el Estado deberán incluir dentro del ciclo de enseñanza media un programa de educación sexual".

Debido al gran índice de embarazo adolescente, decidimos investigar y analizar la ley 20.418, buscando posibles desaciertos o carencias, tomando en cuenta las necesidades de los jóvenes chilenos actualmente, donde determinamos los siguientes puntos como complemento de esta ley y además de la implantación requerida para reforzar cualquier vulnerabilidad.


- Modificaciones e implantación de especialistas y otros a la ley 20.418:

• Implantación de la educación sexual en las mallas curriculares de todos los establecimientos escolares de Chile.

• Formación sexual a partir de un especialista, es decir, un ginecólogo quien se encarga de prevenir enfermedades, orientar con los métodos anticonceptivos efectivos y adecuados, ayudando a los jóvenes a tomar conciencia, a partir del profesionalismo.

• Integración de la familia como plan de ayuda en la comunicación, confianza y cuidados respectivos para prevenir embarazos a temprana edad.

• Charlas educativas para padres y apoderados que sean impartidas por profesionales en la materia, que cuente con un psicólogo, quien les ayude a los padres a ser mayormente comprensivos y preventivos respecto a este tema que implica la formación sexual, y así también un ginecólogo quien, de una atención a cada alumno, explicando posibles riesgos de un comienzo de una vida sexual temprana sin métodos anticonceptivos.

"Hay que cultivar una buena relación con los jóvenes, tratándolos con amor, paciencia y respeto durante sus vidas. Cuando los padres y los hijos se llevan bien, comparten no solamente el cariño, sino también una buena comunicación". -Sylvia Díaz, psicóloga de la Unidad Materno Fetal y Reproducción Humana de Red de Salud UC CHRISTUS.