L. Poli. Antonio Varas De La Barra -ARICA - Región de Arica y Parinacota
Título iniciativa: Programa de tratamiento para jóvenes con consumo problemático de alcohol y drogas en Arica


En el año 2007 entró en vigencia la Ley 20.084 de Responsabilidad Penal Adolescente, dónde se instaura el Programa de Tratamiento Integral de Adolescentes Infractores de Ley con Consumo Problemático de Alcohol – Drogas y Otros Trastornos de Salud Mental. Esto se da en el caso de adolescentes que se encuentren en una situación penal en desarrollo, tanto los que hayan sido derivados para algún tipo de tratamiento como aquellos que lo hayan solicitado voluntariamente. El programa fue desarrollado por Servicio Nacional para la Prevención y Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA), el Ministerio de Salud (MINSAL) en conjunto con Servicio Nacional de Menores (SENAME).

Programa contempla planes de tratamiento en medio libre y en medio privativo de libertad. En el año 2013 existieron un total de 121 programas, diferenciados en:
Medio libre: 73 centros de tratamiento ambulatorio intensivo, 18 residencial, 6 unidades de corta estadía en hospitales.
Medio privativo de libertad: 18 programas ambulatorios intensivos, uno en cada CIP – CRC, 3 unidades de corta estadía, 3 programas ambulatorios intensivos en secciones juveniles

Sin embargo, dentro de toda esta oferta programática, aún no existe un programa de residencia que trabaje con adolescentes no infractores de Ley, con consumo problemático de alcohol y drogas.

El perfil de los infractores de ley actualmente en tratamiento y rehabilitación en drogas, es el siguiente:

• La edad de población atendida va entre de 14 y 15 años, 21%; 16 y 17 años, 66%; 18 años y más, 13%.
• Edad de inicio del consumo, 12 años.
• Sexo masculino, 91,6%; femenino, 8,3%.
• La droga más consumida es la marihuana.
• En mujeres, el consumo de alcohol es mayor que en los hombres (22,8% y 17,2% respectivamente).
• El consumo es mucho más frecuente en el sexo masculino que el femenino, pero los indicadores de daño son mucho más altos en las mujeres que ingresan al programa de tratamiento.
• La escolaridad promedio llega hasta 6º básico, con cuatro años de deserción del sistema escolar.
• Hay historias de fracaso de tratamientos con anterioridad, falta de motivación para iniciar tratamiento en drogas y familias multiproblemáticas, sin motivación para participar en el proceso de tratamiento.
• En los adolescentes de contextos privativos de libertad se detectaron las siguientes psicopatologías asociadas: déficit atencional, trastorno del comportamiento, trastorno del ánimo, intento de suicidio, trastorno oposicionista desafiante, daño orgánico.
• Los delitos más frecuentes: delito simple, 62%, infracción grave, 33%; falta, que desde el punto de vista judicial no es un delito, 4,2%; por protección y otros, 0,5%.


Arica y Parinacota es una de las regiones con más consumo de drogas y alcohol del país. Según el Décimo Primer Estudio de Drogas en Población General de Chile, la que se realizó en 108 comunas urbanas del país con población de más de 30.000 habitantes, lo que corresponde aproximadamente al 70% del total de la población nacional.

De ahí la necesidad de un programa de tratamiento para el consumo problemático de alcohol y drogas en Arica, donde no solamente se incluya a aquellos jóvenes que hayan infringido la Ley, sino a todos quienes lo requieran.

En la región de Tarapacá está en funcionamiento la Unidad Hospitalaria de Corta Estadía Preventiva, a donde son trasladados los jóvenes que se encuentran en las condiciones antes señaladas. Pero, es el único de la zona norte.

Creemos que en Arica es absolutamente necesaria una Unidad Hospitalaria de Corta Estadía Preventiva ya que como se mencionó anteriormente, la XV región de Arica y Parinacota es una de las regiones con más altas tazas de consumo de drogas y alcohol.


Propuesta Legislativa
Nuestra propuesta consiste en ampliar la Ley número 20.084, la cual indica que el joven que cometa un delito, bajo la influencia de sustancias ilícitas debe tener como sanción accesoria la obligación de ser sometido a tratamientos de rehabilitación por adicción a las drogas o al alcohol.

Encontramos que esta política pública tiene un vacío ante la ley, ya que los jóvenes con consumo problemático de alcohol y drogas y que no han sido infractores de ley no reciben tratamiento de residencia ni de desintoxicación inmediata cuando aun así lo requieren. Entonces ¿esperamos que el joven con consumo problemático de alcohol y drogas, que asiste a un centro de tratamiento ambulatorio, deba cometer un delito para poder ser tratado de manera integral a su problemática?

Esta ampliación de ley solicitaría lo siguiente:
Crear un programa de rehabilitación y residencia para jóvenes no infractores de ley con consumo problemático de alcohol y drogas.
1. Dificultades y necesidades de tratamiento. En consecuencia, se les debe ofrecer una variedad de opciones adaptadas en lo posible a las necesidades individuales. Si bien ha de disponerse de una amplia variedad de servicios para todos los usuarios, un porcentaje considerable de recursos debe asignarse a determinados grupos de destinatarios con consumo de sustancias ilícitas y sin medidas cautelares o procesales.
Ahora la iniciativa surge desde el ¿Por qué debemos esperar que el joven cometa un delito para ser tratado en su problemática de consumo?, ¿Por qué debe llegar a esas instancias para poder ser internado y trabajar desde la desintoxicación de las sustancias que consume?, es acaso que no hay metodologías o recursos que puedan intervenir en este tipo de tratamientos, considerando que la ciudad de Arica es una de las ciudades con más acceso y consumo de dichas sustancias tenga solo dos centros de tratamiento y que se enfocan solo al tratamiento ambulatorio de consumo problemático de alcohol y drogas y una residencia que solo adhiere a jóvenes infractores de ley.
2. Fondos económicos que constituyan el abastecer la necesidad de crear centros de tratamiento existentes en la ciudad, ya que los centros existentes son menos costosos que la atención hospitalaria y residencial que requieren los jóvenes con consumo de sustancias ilícitas y que no tienen antecedentes penales.
El centro de tratamiento generaría un espacio de protección y de accesibilidad voluntaria para jóvenes que se encuentran reacios a recurrir a los servicios especializados de tratamiento de la drogodependencia, de modo que los recursos pueden ser un lugar decisivo de primer contacto para ellos.

3. El poder tener un centro de tratamiento y rehabilitación de jóvenes con consumo de drogas y alcohol que no sean infractores de ley, ayudaría en facilitar ciertas complicaciones que pudiesen presentarse relacionadas con el periodo de abstinencia, ya que los jóvenes pudieran acceder a un contacto directo con algún familiar o adulto significativo que pudiese acompañar en este proceso y que si fuese trasladado a otra ciudad sería mucho más difícil poder encontrar el apoyo de ellos.

4. Si existiera una residencia de apoyo a los jóvenes se podrían alentar a recibir el tratamiento y otros servicios de apoyo tanto para él como para la familia que los acompañe en este proceso.

5. Se puede también apoyar al joven, ya que las personas que se están absteniendo de consumir drogas sufren otros problemas psicológicos (que pueden influir en la administración del tratamiento del estado de abstinencia de drogas o de alcohol), de modo que los programas de internación a corto plazo pueden constituir una oportunidad propicia de descubrir o tratar esos problemas.

6. Naturalmente, un entorno familiar y comunitario propicio también contribuirá a la recuperación de las personas que han recibido tratamiento por abuso de drogas.