Complejo Educ.monsenor Guillermo Hartl -PITRUFQUEN - Región de La Araucanía
Título iniciativa: Familia desintegrada y/o disfuncional, una de las causas de la delincuencia juvenil.


La sociedad a lo largo de los años ha tenido una constante transformación, lo que repercute en el núcleo fundamental de ésta, que es la familia.
La familia es el conjunto de personas unidas por vínculos de parentesco u adopción. El rol de la familia es apoyar no sólo económicamente a sus hijos, sino darles también protección y educación, y entregar las herramientas para un buen vivir. Ésta es considerada el principal agente de socialización puesto que, por regla general, el individuo convive con sus padres durante los primeros años de vida y, en consecuencia, recibe de ellos su educación elemental. Dada la importancia de esta primera formación, podemos decir que la influencia familiar suele hacerse sentir, con mayor o menor intensidad, durante toda la vida del ser humano. Por este motivo se ha afirmado que la familia es “la institución esencial a través de la cual se asegura la reproducción de las relaciones sociales” (Ferreol & Noreck, 1993: 98)
En el último tercio del siglo XX (aproximadamente en 1960) comienza la denominada crisis del modelo tradicional de familia, causada por la industrialización, el desarrollo técnico, el trabajo de los padres lejos del hogar, la existencia de guarderías, de asociaciones de los jóvenes, la movilidad social, entre otros; que se manifiesta a través de la disminución del número de matrimonios, el aumento de la cantidad de divorcios y el desarrollo de uniones libres. Esto trajo como consecuencia, que los vínculos familiares se debilitasen o desintegrasen de forma completa, haciendo a las familias propensas a convertirse en familias disfuncionales.
En este aspecto según un estudio de la Fundación Paz Ciudadana la disgregación de la familia se debe a los siguientes factores de riesgo:
- Estrés familiar: La vivencia de dificultades por parte de los tutores responsables.
- Estructura familiar: El crecer en familias monoparentales, ser hijo de padre soltero y vivir en una familia de gran tamaño (más de 4 hijos).
- Abuso y negligencia familiar: El ser objeto de abuso y negligencia pareciera predisponer al desarrollo de una personalidad sociópata más que un comportamiento delictivo en sí. Por ello el efecto puede ser más indirecto que directo.
Según esta misma fuente, todas estas situaciones pueden influir en el aumento progresivo de la delincuencia juvenil a lo largo de los años. En nuestro país se ha podido observar un mayor número de aprehensiones de menores de 18 años por participación en actividades delictivas.
Con respecto a la edad en que se da inicio a las conductas delictuales, el Sename estableció que entre 45% y 58% de los encuestados en dos estudios señala haber iniciado sus actividades delictivas entre los 15 y 17 años.
La teoría del control social (Hirschi, 1969) postula que, cuanto mayor sea la integración de un individuo en la sociedad, menor será su tendencia a cometer delitos. Para los niños y adolescentes, uno de los principales agentes de integración social es la familia. Esta favorece el desarrollo de vínculos entre el joven y el orden social convencional y, cuando dichos vínculos son lo suficientemente fuertes, disuaden al joven de violar la ley. Entre estos vínculos, el apego a los padres ocupa en la teoría de Hirschi un lugar fundamental. El joven apegado a sus padres pasa más tiempo con ellos y, en consecuencia, tiene menos ocasiones de cometer delitos.
En nuestro país, existen organismos que apoyan a las familias, pero en forma indirecta, como lo hace el Servicio Nacional de Menores (Sename) que es un organismo gubernamental centralizado, colaborador del sistema judicial y dependiente del Ministerio de Justicia, que se encarga de la protección de derechos de niños, niñas y adolescentes, además de regular y controlar la adopción en Chile y cuyo rol principal es restaurar aquello que no se logró desarrollar en forma óptima.
No obstante, es necesaria una política sólida que prevenga el problema de la delincuencia juvenil, que afecta a nuestra sociedad. Consideramos que es urgente la prevención.En el artículo 16.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, emitida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, el cual dice que "la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”
Además, en la Declaración de los Derechos del Niño emitida en 1953, el Principio 3 expresa que “el niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal (…)”, Sumando a lo anteriormente mencionado, el artículo nº 1 de la Constitución Política de Chile señala que: “La familia es el núcleo fundamental de la sociedad” .




Para esto, consideramos necesaria la creación de un Ministerio de la Familia que incorpore en sí todos los organismos gubernamentales enfocados en este ámbito, con el fin de que sirva de red de apoyo a las familias sicológica, económica y socialmente para así evitar posteriores conflictos que afecten al menor.
Este apoyo sería constante, haciéndose un seguimiento desde el momento del nacimiento del menor, con el respaldo de sicólogos, asistentes sociales, entre otros; con el objeto de que aseguren que el entorno familiar sea adecuado para su crecimiento y desarrollo, y que la familia cumpla correctamente con su rol, con ayuda del Estado.
Además, las instituciones escolares a las que asista el menor deben servir como una red de apoyo para los jóvenes, interviniendo en caso de haber algún cambio en la conducta en que sea necesaria una ayuda por parte de un profesional, e informando a el apoderado del menor de su conducta dentro de los establecimientos.
La Constitución Política de Chile, en el artículo nº 63, establece que son materias de ley: inciso 7 “Las que autoricen al Estado, a sus organismos y a las municipalidades, para contratar empréstitos, los que deberán estar destinados a financiar proyectos específicos (…)”, en el inciso 8 “Las que autoricen la celebración de cualquier clase de operaciones que puedan comprometer en forma directa o indirecta el crédito o la responsabilidad financiera del Estado, sus organismos y de las municipalidades. Esta disposición no se aplicará al Banco Central” y en el inciso 11 “Las que establezcan o modifiquen la división política y administrativa del país” De acuerdo con este artículo de la Constitución de nuestro país, nuestra propuesta de la creación de un Ministerio de la Familia sí es materia de ley.
El objetivo de esta medida es trabajar en prevención, fortaleciendo el concepto de familia, y no por reacción, cuando esta ya está deteriorada y los jóvenes forman parte del círculo delictual, inmersos en vicios como la droga o el alcohol, y una intervención en esa instancia sería tardía. Al contrario, si es que se actúa a tiempo, interviniendo el factor de riesgo más importante que es la familia disfuncional y/o disociada, se puede llegar a cambiar la tendencia de ver a cada vez más menores de edad en el mundo del delito, aumentando su prontuario policial; lo que afecta a sus familias y en general a toda la sociedad.